“Me han informado que te resistes a cooperar, y proveernos de la información que requerimos para llevar a la perfección nuestros planes. Entiendo y hasta empatizo con tú posición. Eres una mujer de principios, quien vive de acuerdo a unos estándares elevados. Admiro tu ética y como estas dispuesta a sacrificarte con tal de salvaguardar la existencia de tus camaradas. Estoy aquí para intentar que veas más allá de meros principios o ideales sobre lo que debe ser. En estos momentos piensas que solamente es tu vida la que se puede destruir. Alguien como tú ha sido entrenada para soportar las más extremas torturas, las más viles humillaciones…como una buena espía y soldado debe estarlo. Sin embargo, ese pensamiento de que únicamente es tu vida la que puede ser destruida es un grave error. Tenemos a tu hija en nuestra custodia....despreocúpate, la chiquilla esta siendo bien tratada y cuidada. Una niña hermosa e inteligente, debes estar orgullosa con todo lo que has logrado como madre. ¿Te puedes imaginar lo feliz que esta con todos los juguetes y golosinas que le hemos provisto? Bueno, eso no viene al caso, sino mi propuesta. Ahora mismos puedes cooperar con nosotros de la manera más simple. Proveyéndonos la localización de la base secreta de tus aliados. De esta manera, y solamente de esta manera recuperas la libertad, y a tú hija. Ambas preservaran la dignidad que merece una mujer en tiempos de guerra, además de proveerles todos los medios para transportarlas lejos de este conflicto que esta devorando la Nación. Ahora, si te niegas a cooperar…no, no la vamos a matar. Sabes, en nuestra Gran Republica hay hombres y mujeres que “aman” a los niños…los aman demasiado. Usualmente los eliminamos una vez son descubiertas sus atrocidades, si no es que antes se los entregamos a los presos para que quiebren la monotonía de sus vidas. Hay otros, que los dejamos en reserva para momentos importantes. Quiero que tengas claro lo siguiente: los actos se repetirán constantemente hasta que claudiques, y cada vez que ocurra estarás ahí presente, conciente de tu incapacidad de rescatar a tu pequeña, y peor aun, que en tus manos estaba el evitarlo. Creo que es una proposición justa, tomando en consideración tu crimen. Entiendo que es una decisión sumamente difícil con un gran dilema: salvar la vida de 1 millón de tus compañeros rebeldes a cambio de la inocencia de tu hija, o que mueran todos con tal de preservarla. Como evidencia de nuestra bondad te concederemos…te regalaremos 72 horas para que lo pienses y tomes una decisión”
Ese mismo día, a las 2:00 a.m., las fuerzas armadas del Supremo Líder liquidaron la mitad de las fuerzas rebeldes.
I.J. Vázquez Torres ©
1 comentario:
Iván, me gustó el cuento. El tratamiento del tema es muy bueno, distinto, y eso es bueno porque el tema (lo que está dispuesto a hacer un padre por sus hijos, aunque en este caso es madre) es un tema del que se ha escrito mucho. Ya seguiré visitando tu blog y leyendo las otras propuestas.
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