lunes, junio 01, 2009

CARMESÍ

Caminaron por el espacio de la ajena recamara, con la mirada confundida y una sonrisa atrapada. Iban buscando donde estaba, perdiéndose cada vez más en el intento. Mientras los minutos caminaban, volvían a mirarse, y con gestos trataban de determinar donde estaba ubicado lo que tanto necesitaban antes de comenzar. Dividieron esfuerzos, cada uno explorando un lado de la habitación. “¿Dónde rayos esta?” pregunto Elena, con una carcajada encajada en los labios, conciente de lo extraño y desquiciado de la situación. Carlos se encogió de hombros, sorprendido de que algo tan simple fuera tan complicado de encontrar.

Luego de examinar y caminar varias veces por la diminuta habitación, en ocasiones por el mismo punto dos y tres veces, Carlos miro al solitario interruptor situado en el centro de la pared, emitiendo un color carmesí de forma constante como un ojo vigilante. Se acerco incrédulo, golpeándose con el escritorio innecesario que se hallaba ahí. Dudando de todo se dio vuelta para mirar a Elena mientras le preguntaba “¿será esto?”. Inundada de risas nerviosas, cansada de la búsqueda, y deseosa de comenzar lo que llevaba esperando toda la tarde, asintió con la cabeza mientras pensaba en voz alta “que es lo peor que puede pasar, que activemos la alarma de incendios”. Carlos miro el interruptor, lo movió, e instantáneamente se encendió el aire acondicionado.

No hay comentarios.: