miércoles, mayo 27, 2009

REVELACIONES

Con su muerte todos se enteraron de su secreto. Nadie acepto inicialmente que una persona tan inteligente, un miembro tan importante de la comunidad fuera capaz de un acto tan vil. Pero la verdad era innegable, y entre más días pasaban, otros muchos secretos surgían, confirmando el primero. El choque era enorme, y los más allegados eran dejados con la pesada labor de tener que explicar que no sospechaban nada. Todo comenzó cuando su cuerpo fue hallado. Nada sobresaliente. Otro muerto más. Pero al llegar a la morgue, encontraron evidencia que les obligaba a los patólogos a contactar las autoridades. Su modestos apartamento fue tratado con la reverencia que le correspondía al ser el domicilio de alguien tan importante. Sin embargo entre más se acumulaba la evidencia, y la certeza de la debilidad del difunto, el respeto se esfumo. La familia como era de esperar cayó en la mirilla de las autoridades. ¿Cómo que ellos no sabían? Era un crimen horrible, un crimen que la sociedad estaba a punto de eliminar hasta de los recuerdos. Pronto pasaron del interrogatorio al maltrato, y a la encarcelación. Hasta que las autoridades quedaron convencidas de que eran inocentes. Que era cierto su falta de conocimiento. Entonces todos en el país comenzaron a dudar, si esta persona tan importante, tan significativa logro por décadas ocultar su nefasto crimen, ¿cuántos más habrán por descubrir? Luego de tantas décadas fiados de que se había eliminado tal lastre del mundo….y ahora esto.
En el funeral sus amigos debatían entre los susurros del respeto y las quejas del desprecio. Unos estaban impactados por la doble vida. Otros estaban asqueados por el acto y la debilidad que implicaba. Y otros, simplemente se quedaban escuchando, lamentándose de que su amigo no confiara lo suficiente en ellos como para pedir ayuda. Los tratamientos existentes ofrecían…garantizaban una cura. Al menos que fuera concientemente que su amigo optara por violar la ley, y cometer el terrible crimen de ser cristiano.

I.J. Vázquez Torres ©

No hay comentarios.: