domingo, diciembre 13, 2009

REPETICIÓN INSTANTANEA

Un día, la raza humana simplemente dejo de existir. Por espacio de setenta y dos horas, todas las ciudades, pueblos, y comunidades del mundo quedaron sumergidas en un silencio atroz. De pronto, algo cambio. En veinticinco localidades distribuidas en los cinco continentes, emergieron unos seres. Su apariencia era humana, pero mejorada. Todos eran hermosos, en su físico resultaba imposible hallar una imperfección. Genéticamente sus cuerpos eran puros. Cada gen, cada cromosoma, cada molécula de adenina, timina, citosina, y guanina poseían un propósito útil. Por primera vez en la historia, el ADN funcionaba exclusivamente para el bienestar, y no para causar enfermedad o debilidad. Nada de genes basura que cargaran o amenazaran a la descendencia con deficiencias o deformidades. Intelectualmente todos eran superiores al compararlos con el extinto homo sapiens. Y lo primero que hicieron al descubrir la existencia de los otros grupos, en los otros continentes, fue declarar la guerra.

I.J. Vázquez Torres ©

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