30 de octubre:
Hay miedo en las calles. De ese temor que se puede respirar al moverte por las aceras sucias que rodean edificios que ya nadie nota que están ahí. Los infectados se propagan como organismos cultivados en un plato Petri. Como producto directo del nerviosismo, las farmacias se encuentran en un perpetuo estado de desquicio, con masas estupidas peleandose por cajitas con pildoras que prometen proteger contra infecciones. Yo contemplo todo, indiferente.
2 de noviembre:
Parece que todo lo que pasa a mi alrededor lo sacaron de una comedia griega. Cada recomendación que suplen las autoridades por la mañana, es descartada por la tarde, y ridiculizada por la noche. Algo parecido sucede con las explicaciones sobre la infección. Cuando parece que ya la comprenden, un idiota en un laboratorio tira por el retrete todo al percatarse de algo que los demás no observaron. Mientras tanto, los casos de la rara enfermedad aumentan a un ritmo “hollywoodense”.
En las noticias puedo ver como las farmacias ahora están desoladas, en parte por el agotamiento en mercancías, en parte por la información que revelo el muy inteligente lider de nuestra nación diciendo que nada de lo que existe puede luchar contra la enfermedad. Me resulta todo una barbara idiotez. Todos corriendo como monos, en un frenesí capitalista comprando remedios y protección, aun cuando nada va a salvarles sus pateticas vidas. ¡Bah! Sigo mi vida, atendiendo mis asuntos. Que los demás aprendan a manejar su ansiedad.
4 de noviembre:
Todo esta…esta alcanzando proporciones absurdas. Ahora nuestro amado gobierno contempla declarar un estado de emergencia que en realidad es una excusa para limitar nuestros derechos y libertades constitucionales. Y dentro de toda esta locura politica esta lo peor de lo peor: están contemplando declarar ley marcial. Mientras esto se desarrolla, la gente comienza a regresar a la mente salvaje y primitiva. En una escuela un grupo de estudiantes mato a golpes a un maestro, ¿por qué?, porque creyeron que estaba infectado. En otro pueblo incendiaron un espantoso edificio. Cuando capturaron al responsable, al interrogarlo sobre sus razones, este dijo “ahí el gobierno encierra los infectados”. En realidad era un acilo de ancianos. Hay centenares de ejemplos, unos con atrocidades mucho peores que estas que mencione. Todas y cada una puede facilmente recolectarse en un texto que puede venderse a mentes simples.
7 de noviembre:
Mis vecinos son una peste. ¿No hay manera de que dejen de hablar? ¿De que tomen otro tema que no sea la dichosa plaga? Si lo vieran desde la perspectiva evolutiva, sus miedos infantiles cesaran de molestarlos. Esto es una forma de la naturaleza limpiar la basura genetica. Sólo están muriendo los parasitos sociales que viven del dinero que el gobiernos nos roba en contribuciones. ¡Salvajes! Pronto nuestras ciudades estaran liberadas de esos seres que lo unico que hacen es comer, cagar, dormir, meter, y educar a su asquerosa prole a que el gobierno los cuidara y que no es necesario trabajar ni estudiar. ¡Parasitos!
14 de noviembre:
La violencia llego a mi ciudad. Empezo con una sencilla escaramusa entre la policia contra unos delincuentes que robaban una tienda por departamentos que fue abandonada hace días. Ahora parece que vivo en uno de esos paises tercermundistas cuyas guerras civiles nunca parecen terminar. Para avivar el fuego del terror, ayer los muy ingeniosos reporteros cazadores de “ratings” informaron que solamente ayer, murieron 20,000 infectados. Ahora se expande como una mancha de tinta. Ya la pobreza no es una barrera.
22 de noviembre:
Poco a poco, los canales de televisión están cesando sus transmiciones. Unas debido a que su fuerza trabajadora se encuentra 7 pies bajo tierra o en los hornos que los hospitales han improvisado para deshacerse de los cuerpos de los infectados, y otras…bueno, casi no hay gente viva para ver televisión.
Día de Acción de Gracias:
¿Gracias? Dar las gracias. Al pensarlo tengo mucho por que dar gracias. No me he infectado y…y… ¡mierda!
1 de diciembre:
Hay escases de personas en las calles. Puedo ver como el viento se desplaza sin que cuerpos insensibles a su belleza le impidan el paso. De las pocas personas vivas…de todos ellos puedo decir que parecen como ratones asustados. Al verte salen corriendo. ¡Como si fuera a infectarlos! Los hospitales estan constantemente bajo la custodia del ejercito desde que en varias ciudades mentes desesperadas detonaron bombas para “librar al mundo de la plaga”. Me preocupa… ¡Wow! Preocupar… Ahora uso es palabra. Ahora me uno a las mentes atemorizadas.
13 de diciembre:
Soy el unico que puede moverse en mi calle. Mis vecinos o estan infectados, o descomponiendose en sus camas. Desde hace 5 días los hospitales dejaron de responder a las llamadas de auxilio. El hedor me va a matar.
20 de diciembre:
No puedo estar aquí ni un día más. Entre la peste, las moscas, y otras sabandijas, mi vida se ha tornado un horror. Ira al centro de la ciudad, ahí tengo un buen apartamento.
21 de diciembre:
Luego del impacto inicial, escribo con incertidumbre. La ciudad yace en llamas y ruinas. Aparentemente…según me informa un testigo, se desato una batalla entre la guardia nacional y varias pandillas. El furor de la muerte transformo la confrontación en una guerra…todo esta destruido, todo esta…
25 de diciembre:
Cuatro días desde que comparti con otra persona. Creo que estas han sido las navidades más sangrientas de la humanidad.
31 de diciembre:
¡No hay nadie! ¿Dónde están? No es posibel que sea el unico. No, claro que no. Que idiotes. Es lógico que otras personas sean inmunes como yo. Es inconcebible que todo el pais este en proceso de descomposición…no. Paciencia, debo seguir y buscar, alguien aparecera.
2 de enero:
¿¡DÓNDE ESTÁN TODOS!?
6 de enero:
Estoy solo. Tengo comida y agua de sobra. Mi casa es comoda, y suficiente combustible para mantener el generador funcionando meses, quizas unos años. Pero estoy solo. Me muero de aburrimiento. Estoy siendo consumido por la necesidad de oir otra voz, de contemplar el juego de los niños en el parque, de ver jovenes riendose, ¡de algo!
17 de febrero:
El arma esta lista. El último ser humano se niega a serlo por un día más. A pesar de que llegue a esta decision, sigo escribiendo como un miserable nostalgico, conciente de que nadie lo va a leer, de que con el pasar de los meses el papel envejecera, y poco a poco ira perdiendo consistencia hasta que finalmente se desintegre y desaparesca como la raza humana. Como le pasara a todas las pinturas y esculturas o otras basuras acumuladas en los museos. Como le ocurrira a los almacenes donde las compañias filmicas guardan todos sus productos, desde el éxito taquillero hasta la basura que nadie recuerda. Si, todo dejara de existir. Asi, que me niego a observar como todo regresa al polvo. Una bala en la cabeza y ya.
I. J. Vázquez Torres ©
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