viernes, febrero 19, 2010

AMORES DESAMORES Y OTROS MALOS OLORES


1- Ella entro a la habitación, e inmediatamente comprendió que era caso perdido. Tomo el peluche, y sin una onza de sentimentalismo, abandono su infancia.

2- Me pregunto si el manual de geometría aun sigue colgando del tendedero.

3- Desayunaste revoltillo, y ahora tengo que sufrirlo.

4- Te odio. tE ODIO. Te OdIo. TE ODIO. te ODIO. TE odio. te odIO. TE odio. tE odiO. te ODio. Cosa inmunda. ¡Cómo me pude fijar en ti! Ahora prefiero beberme mi propio vomito antes de tener que mirarte. Cuantas veces perdí mi ser por estar prestando exclusiva atención a tus acciones. Y ahora lo que me queda son rastros de unas vivencias que inundan mi mente de reproches. Ahí están las voces que me lo advirtieron. Si, ahí están, acompañadas por todas las veces que dude y no preste la debida atención a mis instintos. Te odio, ahora que estoy libre de tu embrujo. Ahora que estoy consciente de todos tus juegos. De todos tus engaños. De la mentira que disfrazaste de amor. No vuelvas a pensar en mí, no vuelvas a desear mis pensamientos, mis consideraciones, mis caricias, mi alma. Ya recobre el dominio de mi ser. Ya soy yo mismo, y no lo que me moviste a ser, para complacer tus caprichos. Me pediste que dejara atrás todo lo que me hacia ser yo, ¿para qué? Pero ya esa pregunta no me hace feliz, ni saber su respuesta me llena de bravura. Al mirar a todo ese tiempo, no puedo más que suspirar y aceptar, que me esclavizaste, pero tu vanidad fue tu fracaso. Te odio, por haberme hecho amar un ideal inalcanzable. Por ilusionar mis sentidos y capturar mi imaginación. Vete, no vuelvas más, pero antes de que te vayas, ¿podemos seguir siendo amigos?

5- Ella se libero de las cadenas de un incierto. A pesar del amor que sentía y siente. Ahora cuando mira sus recuerdos, siente libertad.

6- Son voces que me condenan. Es el recuerdo que me aterra. Me embarga la voz del pasado. Desdichado yo, que aun vivo y pienso, en esa noche lejana. No tengo a donde ir. Soy prisionero de tu mirada. Y no sé cómo vivir. Déjame escapar. Déjame vivir sin ti. Me ahogan tus memorias. ¿No entiendes que deje de ser feliz? ¿No ves que tu egoísmo me hace sufrir? Contigo no puedo ser libre, contigo lo que me queda es una celda.

7- Al finalizar la batalla, solamente quedaron dos soldados vivos. Entre la nube de humo que manaba de los edificios destruidos, él se acerco a su enemigo. Ambos estaban desarmados, y ninguno deseaba pelear. Ya estaban cansados de tanta muerte. Él se arrodillo para descansar y demostrarle que sus intenciones eran pacificas. No más guerra, le dijo con sinceridad. Ella acepto su propuesta. ¿Cómo te llamas?, le pregunto a su nuevo amigo. Adán, contesto. Ella se sentó a su lado al tiempo que le informaba que su nombre era Eva.

8- En un arrebato de celos, borro todas sus memorias. Ahora se conocen de nuevo.

Iván Javier Vázquez Torres ©

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